Επιμέλεια: Εύα Πετροπούλου Λιανού
POESIAS PASTO RITMO DE CLEPSIDRA
Me he sentido atrapado sin remedio
en la iracundia constante de tus ojos,
he huido de las alimañas de tu olvido,
he acechado el monte de tus vellos húmedos
que he convertido en espinas y zarpas
para que hendir la piel helada de mis piernas.
He cambalachado tus adioses por esperas…
tus caricias por juegos solitarios,
la antigua lujuria por la paz del alma,
he oido canciones tristes y poemas viejos
en el vientre de caracoles sordomudos
que olvidaron el mar y su salitre.
He orientado mis pasos de sonámbulo
por el brillo de tu sueño en los espejos,
he sentido mi carne tumefacta golpeada por el golpe de distancias,
he recibido en mis labios entreabiertos
la lluvia que jamás cesa en agosto.
He llamado sin lograr que vengan
las bestias que se llevaron tus orgasmos
impidiendo que vuelva a ser feliz
sintiéndome amo, creador, único hombre
listo a regar el vino de mi cueгро
en la extensión de tus sedientos valles.
Ya es hora de que vuelvas
a bendecir mi nostalgia con tus besos
o a maldecir el último minuto
en que te dejé ir
sin reclamos de urgencia
ni amenazas de matarme a sollozos.
Vuelve y encontrarás el tiempo antiguo
colgando al vaiven de una clepsidra
que aprendió en todos los océanos
a mascullar los minutos y las horas
entre una algarabía de coleópteros.
Ven voluptuosa
o ven tímida y callada,
ven urgente
para recoger las pretéritas caricias
escondidas en los pliegues de mi cuerpo
que de tanto padecer tu ausencia
es sólo un remedo de pasiones.
ELLA
Ella viene,
me mira, y sonríe
hasta que tira el último indumento
si te la silla solitaria.
Suelta la cascada de su pelo
para que caiga torrencial sobre mi pecho,
me ama con jadeos complacidos,
sin apremios de angustia,
sin afanes,
y después de aleja.
Cómo avisarle
que la última noche
dejo su cara
olvidada en el espejo.
ALTERNATIVA
No entiendo por qué
el destino se ensaña con mi carne
y el recuerdo me mantiene atado
como José Arcadio al árbol de almendro
de los deseos fallidos.
No deseo más luz en esta alcoba
que la tirilla que trasciende la base de la puerta
ni más sonido que el eco de las aves errabundas.
Me marcho
hacia donde se arrastren mis pasos al desgaire.
Creo que al sur porque el norte me detesta.
No hay otra alternativa.
Aún creo que la vida es posible.
TEJIDO
Tejes con manos presurosas
artilugios de lana
en el patio que huele a geranios.
Sabes que igual que Penélope
los desharás en la última puntada
para honrar el recuerdo de los días felices
PÓCIMA PARA EL OLVIDO
Macumbera irredenta de labios gruesos,
santa piadosa,
prostituta declarada,
hacedora de sortilegios,
bruja de aliento irrespirable,
tomadora de chancuco con guayusa,
verborrera indecente de palabras gruesas,
adivinadora maldita de presagios funestos
que miras sin soslayo
las ojeras abultadas que me dejó el insomnio
y escupes la sentencia que cabalga en mis oídos.
No es fácil distraer a los fantasmas del pasado,
me dijiste,
pero solamente cuando tires a alguna alcantarilla
los jabones de afeitar que te regaló en septiembre,
los relojes Armani, Olev y el Cartier
junto al llavero que trajo de lejanos horizontes,
podrás cruzar las fronteras del olvido
Busca la ilusión
que juega a las escondidas
en algún paraje del extenso universo
y con ella ovillarás los hilos
de un amanecer sin sobresaltos.
Te hice caso encantadora de las penas,
tiré los jaboncitos en un caño del barrio
y los relojes dejaron de marcar las horas.
Al día siguiente noté estupefacto
que su cara no apareció en el espejo.
SUEÑOS ROTOS
Ya no estás en la puerta
para despedirme
mientras salgo cogitabundo a ejercer la vida,
a vivir la vida,
a sufrir la vida.
Hallaré la miseria
prendida en los ojos de los niños,
la violencia espiando los corazones inocentes,
el hambre colgando de la cara de los sincinco
y el sebo chorreando
por el estómago de los opulentos.
Hallaré la sonrisa cretina de alguna putica adolescente,
los castillos orales del revendedor de lotería y chance,
con todo me hallaré
pero menos con tu mirada
para que ilumine hacia adentro el laberinto de nostalgias en cuyas sombras
sobrenadan los sueños rotos.
mis versos,
Partió en búsqueda
de otros horizontes y otros sueños.
O, talvez, sólo espera ese amor
Que vaya tras él
Para que vuelva
A iluminar mis añoranzas
Y tristezas.
En el quicio de la puerta siempre abierta
Aún te espero.
































